El principal problema era traer a mi tío Pedro que vive en Durango pero al final por cuestiones laborales, fue imposible que viniera, pero nos prometió que nos llamaría para que pudiéramos platicar todos con él. En punto de las 12 del mediodía ya estábamos todos reunidos en casa de mi tío Gumaro, el menor de los hombres, que es el único que vive aquí en Matamoros.
Fue un abrazar, llorar, reír, recordar, comer, chismear, criticar muy sabroso. Las y los primos ahí presentes nos tomamos muchas fotos. Recordamos todas esas fiestas decembrinas que pasamos en casa de mi abuela materna en donde nos hacían tamales y nos daban a romper una piñata llena de "colaciones". Platicamos de las cientos de aventuras que vivimos cuando íbamos a bañarnos a los canales de riego. Cuando jugábamos a la cuerda, a los quemados. Me sentí niña de nuevo y extrañé mucho a mi papá.
Él era quien reunía a todos en aquellos tiempos. Organizaba todo el show de principio a fin y como era muy querido nadie podía decirle que no. La última vez que se reunieron todos fue en su funeral, de eso hace 10 años. Como suele pasar en toda familia, por broncas sin importancia, todos andaban en su rollo y no hubo oportundidad de verles juntos como familia. Era más sencillo ingnorarse que brindarse una palabra de aliento.
Me tocó ser la fotógrafa y cada que tomaba una foto familiar pensaba en él, en el gusto que debió darle ver a sus hermanos olvidando rencores, olvidando penas y sonriendo como cuando eran jóvenes. Faltaron sus bromas y sus consejos. Casi podía escuchar que me decía que era la mejor "mafafa" del mundo. En cada uno de sus hermanos pude verle a él así que me la pasaba abrazándolos.
Mi embarazo pasado fue también tema principal aquella noche. Todos contaron como se enteraron y del gusto que les dio. Nadie podía creer que por fin, después de repetir y repetir que los niños no estaban en mi lista, diera mi brazo a torcer y comentaban que nomás porque mi hija era toda una belleza había valido la espera.
Por lo regular en este tipo de reuniones son mis aventuras, mis tragedias y mis locuras el centro de atención. Siempre se estan riendo de cada cosa que hago o recuerdan todas las tonterías que hecho en la vida.
Pero esta vez fue otra personita a la que todo mundo buscaba y quien se robó el show:
Al sentarla junto a su primito Joshua para tomarles una foto por ser los "niños del 2010", Sadie volteo y le dio tremendo beso frente a todos los presentes que soltaron las carcajadas. Obviamente todos exclamaron: "igualita a su madre".
Fue un hermoso día.