viernes, 29 de mayo de 2009

Dicen que en este valle los duraznos son de los duendes...



Durazno sangrando
Invisible

Temprano el durazno,
del árbol cayó... su piel era rosa,
dorado del sol...
y al verse en la suerte
de todo frutal...
a orillas de un río,
su fe lo hizo llegar...

Dicen que en este valle,
los duraznos son de los duendes...

Pasó cierto tiempo,
en el mismo lugar,
hasta que un buen día,
se puso a escuchar,
una melodía muy triste del sur...
que así le lloraba,
desde su interior...
Quien canta es tu carozo,
pues tu cuerpo al fin,
tiene un alma...
Y si tu ser estalla,
será un corazón,
el que sangre...
Y la canción que escuchas
tu cuerpo abrirá,
con el alba...

- La brisa de Enero,
a la orilla llegó,
la noche del tiempo,
sus horas cumplió...
y al llegar el alba,
el carozo cantó,
partiendo al durazno,
que al río cayó...

Y el durazno partido,
ya sangrando está, bajo el agua...

jueves, 28 de mayo de 2009

El vampiro

Cuando estaba en la prepa, allá en la bella ciudad de Tepic, Nayarit, había un chavo que nos volvía locas a las Verónicas, éramos 3 chavas del mismo salón que nos llamábamos igual (creo nuestros papás o abuelos eran fanáticos de Verónica Castro) y otras 2, Gina y Melva, pero como se unieron a la banda también les decíamos así. La cuestión es que ese chavo nos parecía muy enigmático.

Era muy serio, usaba gabardinas hasta los tobillos, lentes oscuros y tenía el cabello larguito, se veía diferente a los demás. No recuerdo en que salón iba ni nada, solamente lo veíamos pasar y suspirábamos en coro. Nos parecía fuera de serie, que ninguno de nuestros compañeros le llegaba, no tanto por su galanura sino porque nos daba la impresión de ser inteligente, culto y que no se rozaba con cualquiera. Hablábamos de él todos los días, nos imaginábamos lo romántico y detallista que sería con una pareja (no sé si antes me gustaba eso de los hombres).

No sé cómo fue pero nos hicimos sus amigas, jamás le preguntamos por su nombre, para nosotros era el vampiro. Nos contaba muchas historias, sobre todo sexuales, como la primera vez que había hecho el amor a los 14 años con una tía, nosotros teníamos 15 y eso nos parecía un escándalo. Mi hermano y sus amigos se burlaban de nosotras, siempre nos decían que no era de otro planeta, que era alguien común y corriente, pero nosotras no lo veíamos así.

Casi no entrábamos a clase, por lo regular lo veíamos pasar y todas nos salíamos a estar con él en las escaleras, nos cautivaba, podíamos pasar horas escuchando sus travesuras y sus sueños eróticos. Un día nos dijo que le gustaba una chica, por supuesto que cada una por su cuenta se ilusionó pensando que ya lo había atrapado pero no, resultó que le gustaba una chica de otro salón. Cuando nos la señaló nos pareció una tipa cualquiera con las piernas muy gordas para usar mini y el pelo sin chiste, toda una "x". Lo peor fue cuando nos enteramos que media prepa había pasado por sus armas, que sólo usaba a los chicos. No, nuestro vampiro no merecía eso, él era otra onda. La llamamos la vampira.

La hicimos nuestra aliada, era mejor tener al enemigo cerca. Le inventábamos mil cosas de él, más bien los recados que le enviaba a nuestro vampiro se los pasábamos mal, cortos o distorsionados, eso provocó todo un desbarajuste que hizo que ella se alejara de nuestro grupo. Nos sentíamos realizadas, así que entre nosotras elegimos a la que sería candidata para andar con él: Verónica, la líder
.
Era una chava alta, muy bonita, vestía impecable y siempre acaparaba la atención de todos. Antes de que nuestro amigo se enamorara de la vampira nos contaba que sentía que había química entre ellos, que cuando la acompañaba a casa como que deseaba robarle un beso, pero ella estaba indecisa porque sería su primer novio, fue así que optamos porque anduviera con él, más valía que anduviera con alguna de nuestro equipo que con una cualquiera.


Un día nos fuimos todos a jugar tenis y Vero, la líder, nos invitó unas nieves para festejar que ese día por fin aceptaría un beso de nuestro amigo en común. Y justo cuando estábamos tiradas en el pasto disfrutando de cada cucharada y riéndonos como sonsas, vemos a nuestra víctima que venía muy bien acompañado de la tipa "x". El helado nos supo a tierra.

El dichoso vampiro y la vampira se habían encontrado en la tienda de la prepa y pudieron arreglar sus diferencias, entonces le pidió que fueran novios y fueron felices. Nuestras caras mostraban nervios, coraje y pena, todo mezclado. La de ella, triunfo. Vero se río y dijo que se alegraba de no haber dado su primer beso a alguien tan voluble, nosotras la vimos y nos dio tristeza, sus ojos se le llenaron de lágrimas pero no preguntamos ni dijimos nada, cada quién agarró para su casa.

Él se alejó, como suele pasar, ahora lo veíamos de lejos con ella todo el tiempo, dándose besitos por toda la prepa, pero siempre que nos veía se detenía a saludar y a darnos las gracias por haberle ayudado a encontrar al amor de su vida, no manchen, ¡tenían 17 años! Las cinco seguíamos siendo amigas, cada quien tuvo su novio y nos veíamos en algunos recesos para hablar de otras cosas. Pasaron los días, el vampiro se quitó la gabardina y se cortó el pelo, luego supimos que se llamaba Enrique y que a la chica en cuestión le había puesto el cuerno cientos de veces. Ya no era nuestro amor platónico.

Alguna vez le platiqué a un noviecito que tuve en esa prepa sobre el dichoso personaje que nos hacía suspirar y al siguiente día me llegó enfundado en una gabardina corta, me parecía como un vampirito y aunque estaba muy guapo, jamás le llegó a los talones. Pero bueno, esa es otra historia.

El vampiro no fue mi novio ni mi mejor amigo, pero creo desde ahí empecé a idealizar a las personas que llegaban a mi vida: parejas y amigos. Casi besaba el piso por dónde pasaban. Me llevé varios descalabros, muchísimos. Ahora si conozco a alguien trato de pensar que no vienen a resolverme la vida o a pintarla de colores, mucho menos que estoy para complacerlos en todo para que me volteen a ver. Veo a los cuates como son y no como se ven en mi mente. Y si por alguna razón empiezo a perder el piso por alguno, meto reversa y a lo que sigue.

miércoles, 27 de mayo de 2009

¿Cuál máquina?

Soñé que me regalabas flores y sabes que no me gustan. Luego me llegaste con un pastel de fresa y sabes que sólo como de chocolate. Me dejaste una nota escrita en mayúsculas y la leí, aunque digas que no se puede leer en sueños.

"MAÑANA VOY A ARREGLAR LA MÁQUINA"

Desperté a las 3 de la mañana y como siempre anoté mi sueño. Desde que desperté no he dejado de preguntarme ¿qué me quisiste decir con eso? ¿cuál máquina? ¿es una metáfora? ¿me gusta complicarme la existencia?

martes, 26 de mayo de 2009

Niñas bien

Hubo un tiempo que nos iba muy bien, económicamente hablando. Mi papá tenía un buen cargo en una empresa del gobierno, hasta chofer teníamos y toda la cosa. Viajamos a todos lados del estado de Nayarit, desayunábamos camarones al mojo de ajo o en coctel, todos los días. A mi papá le regalaban cajas de mangos, de dulces mexicanos, de todo lo que se les pueda imaginar. Mi mamá se iba a las pachangas con las viejas fufurufas, nosotros nos íbamos de rol con los nuevos vecinos del mejor fraccionamiento en sus camionetas del año.

Mi papá siempre nos dijo que eso no lo tendríamos toda la vida ( y tuvo razón) justo un año antes habíamos pasado una crisis muy gruesa que ni para zapatos teníamos. Que disfrutáramos el momento, que cada bocado lo sintiéramos como el último, que jamás nos apegáramos a todo eso, pero más que nada que nunca permitiéramos que la gente nos hiciera sentir mal porque no éramos de lana como ellos, que esto lo teníamos por su trabajo y no por una herencia de esas que te dejan los parientes millonetas. Que si alguien nos humillaba no bajaramos la cabeza sino que nos pusieramos a la altura de las circunstancias.

Un día mi hermana Michel, que tenía 5 años, jugaba con su nueva amiguita en la casa, era la primera vez que la niña nos visitaba y nos sentíamos felices que por fin tuviera con quien jugar. La vecinita empezó de presumida a contarle todo lo que su papá le compraba.

Niña: Yo tengo barbies

Michel: Yo tengo una pelota

Niña: Yo tengo vestidos de todos colores

Michel: Yo tengo uno morado para las fiestas

Niña: Yo tengo un cuarto para mi solita

Michel: Yo tengo escaleras

Se quedaron calladas un ratito y en eso Michel le gana la palabra.

¡Yo tengo piojos!

La niña salió corriendo a su casa y no la volvieron a dejar jugar con mi hermana.

lunes, 25 de mayo de 2009

Domingo de contrastes

El día de ayer me sentí el Tuca Ferreti, algunos amigos del pasado y excompañeros de chambas me llamaron para felicitarme por el pase a la final, el teléfono de la casa de mi mamá estuvo sonando y por lo regular eran para mí. Salí más tarde a comprar algunas cosas y la gente que me conoce se detenía para saludarme y desearme buena suerte. Me sentía bien rara pero feliz de que, si no recuerdan mi nombre, al menos saben que le voy a los pumas.

Luego ayer viví un ratito de sentimientos encontrados al esperar al rival del equipo de mis amores, y aunque mi corazón está con ellos y no festejo nunca una semifinal de otros, ayer fue diferente ya que mi hermana le va al pachuca y deseaba que la final fuera entre esos dos equipos, y sí, por primera vez se dará un Pachuca-Pumas.

Felicitaciones a la afición de los Tuzos, ayer parecía que le dejaban el lugar a Indios pero no, a pesar de haber perdido el partido ganaron gracias al global.

No nos queda más que esperar el domingo y mejor ya no hablaré de futbol para no tensionarme.

Bonito inicio de semana.

pd.- Y el contraste es por algo muy fuerte que está sucediendo, no en mi familia, pero sí en de alguien a quien aprecio muchísimo. Espero de corazón que pronto tengan buenas noticias.

sábado, 23 de mayo de 2009

Cómo no te voy a querer!

Después de un partido cardíaco lo puedo gritar, pumas a la final!, me estuve aguantando en no escribir nada de mis pumas adorados pero pues ya están en la final, ahorita mismo voy a festejar. El rival que viene está difícil, Pachuca o Indios, pero no me importa ¿Cómo no los voy a querer?


viernes, 22 de mayo de 2009

Confesiones

No me gusta compartir.

Y no me da vergüenza decirlo, antes sí, algún tiempo lo oculté no aceptando invitaciones al cine para no tener que comprar algo en la dulcería, y no era la dieta ni nada de eso, jamás las hago, solamente que a la hora de que querían agarrar de mis palomitas se acaba mi emoción por esa persona y no les miento pero hasta de lugar me quería cambiar. Ahora me ayuda mucho eso de los combos, al menos ahí se que debo compartir porque es una cajota enorme y 2 refrescos.

Cuando llegas a una reunión o estás con amigos viendo películas siempre hay alguien que saca un dulce o destapa una coca y dicen ¿gustan? y ahí va todo mundo a dejarlo sin casi nada de lo que tan amablemente nos ofrece, pues yo no soy así. Si tengo un chocolate espero a que todo mundo tenga algo que comer y lo saco para no ofrecerles, pero si nadie saca nada, olvídense, me aguanto hasta llegar a casa. Pero no soy coda, ya que si tengo 2 o más se los regalo para que se lo repartan entre sí , aquí la cosa es que yo quiero uno para mí solita.

Con el refresco me pasa igual, si es coca aguas con que alguien me salga con que le regale del mío, ya saben: voy a la tienda ¿alguien quiere una coca?-no, ahí me das de la tuya- casi me infarto, casi se puede apreciar el fuego que sale de mis ojos de la furia, la verdad prefiero traerles uno que darles la mitad del mío. Y si por error alguien que no me conoce se le ocurre tomar de mi refresco se los regalo sin bronca, nomás les digo que ya no quiero, que se lo tomen todito y me quedo con las ganas.

Los que me conocen lo saben, jamás me piden esas 3 cosas, ni mi mamá, a veces no sé que me pasa y me sale lo "buena gente" y les ofrezco, pero es muy de vez en cuando. Tengo un compañero de la chamba que me regala chocolates y pues ni modo, no me queda de otra que ofrecerle y siempre me sale con "me dejas la mitad" y no puedo, siento que nunca podré, que lo quiero todo, por más que le busco algo malo al mentado chocolate no le encuentro nada o justo ese día me parece el más rico de los que he comido, ¿cómo podría entonces dejarle una migaja siquiera? Es imposible. Hay veces que cuando viene por su parte aún lo tengo cerrado, le invento que no tengo tiempo, le digo que mejor se lo coma y luego me regale otro o me arrepiento de haberle ofrecido.
Tal vez a uno que otro ya le caí más gorda que de costumbre pero prefiero ser sincera, no piensen que es algo contra ustedes cuando no les comparta de mi chocolate, refresco o palomitas, creo que todos tenemos manías o algo que no soportamos, pues gente, esto es lo mío.