miércoles, 22 de febrero de 2012

Mi primer bronca

La escuela primaria la hice en 3 escuelas diferentes, pero la terminé en Chihuahua. En la misma escuela que hice la mayoría de los grados.Mis mejores amigas eran Teresa, Vero (hermana de Tere) y Lupita. Desde que nos conocimos fuimos inseparables. Los fines de semana nos visitábamos, de hecho hasta las acompañaba a la iglesia porque harían su primera comunión, claro, yo siempre las esperaba afuera.

Las quería como si fueran de mi familia. Recuerdo que un hermano de Tere, Daniel, se llamaba igual que él mío y siempre me hacía reír porque decía que yo debía haberme llamado "Norma Alicia Verónica Yolanda", nunca supe porqué me decía eso.

Hasta cuarto año todo fue así. En quinto grado me vine a Matamoros a estudiar. Me parece que mi papá pidió un permiso para cambiar de aires, para mejorar nuestra vida pero nos fue muy mal.

Al regresar a mi escuela ya no fue lo mismo. Muchos habían reprobado y entraron unos nuevos. Una chica llamada Luz que era muy peleonera y un niño llamado Aarón Quezada Córdova, que fue la manzana de la discordia.

Aarón era un niño muy guapo, venía de Madera, Chihuahua. Muy vagamente recuerdo cosas que se decían de él que yo no entendía. Por ejemplo, ahí se decía que el era "monaguillo", sé ahora que es algo que tiene que ver con la religión, pero en aquel entonces, como yo no iba a la iglesia pues pensaba que era algo extraño.

A todas nos gustaba

Llegó el día que escogieron a las niñas que estarían en la escolta, y aunque yo había sacado 3 lugar en la otra escuela, obviamente les dieron prioridad a las que habían estado ahí el año pasado.

Éramos muy pocos alumnos en el turno de la tarde. Solamente había 7 mujeres y 20 hombres. Y al final escogieron a 6 niñas, osea que yo quedé volando. Todos los días se reunían para ensayar o sacar nuevas ideas ¿?, no sé que hacían en esas horas despues de clases pero al siguiente día las veía más unidas. De plano yo ya no encajaba en ese grupito.

Cada que jugábamos "liguero" sentía que se ayudaban entre sí y la condenada Luz, que además de peleonera era un elástico, siempre hacía que ganara el grupo en el que estaba y yo, por chaparra, siempre hacía perder a mi equipo.

Para colmo de males, a Lupita le gustaba mucho Aarón y decían que el viernes, después de la función de circo que nos darían en el templete, él le pediría que fuera su novia.

Recuerdo que ese día me llevé a mi hermanita Michel que tendría como 2 años. Vimos el show y comimos palomitas. Ya cuando iba de salida me habló Aarón y me dijo que si podía preguntarme algo y contesté que sí.

¿Quieres ser mi novia?

Me quedé congelada, no sabía que contestarle. En mi mente se cruzaron un montón de cosas, sobre todo porque yo pensaba que a él le gustaba mi compañera y amiga, pero no, él me confesó que desde que entró yo le gustaba.

-Pero no pienses que novios de darnos besos, sino para acompañarte a tu casa y regalarte cosas-

Creo que por la forma en que puse mi cara pensó que yo estaba tomando las cosas por otro lado. Me valió gorro todo y lo acepté.

El lunes fue todo un chisme a la hora de los honores. Corrió como polvora y para la hora de estar en clase, ya mis compañeras estaban al tanto.

Las condenadas no se tentaron el corazón y se sentaron juntas al otro extremo del salón y me dejaron sola, de la que más me sorprendía era de Tere, desde los 8 años nunca nos habíamos dejado de hablar, ni de sentar juntas. Me daban ganas de llorar.

Un lunes, despues de que regresamos de un rico fin de semana, Aarón llegó con un regalito que me había traído de "San Juan de los Lagos". Era un ancla bañada en oro, me imagino que era medio chafa, pero yo la veía super elegante y costosa.

Obviamente mis compañeras se enteraron y cuando regresamos del recreo, en el pizarrón decía con letras grandes: "Vero, te esperamos a la salida". ¿Para qué? ¿para ayudarme con mis libros? ¿para platicar de la clase? el mensaje era claro. Luz, la peleonera, era la que había escrito eso y no había duda que me querían para darme un susto.

Y lo consiguieron. Ese día me regrese a mi casa antes de que se acabaran las clases. Me armé de valor y le dije a mi mamá que ya no quería regresar a la escuela, que por favor hablara con mi papá y me cambiara para la escuela de Matamoros.

Mi mamá super comprensiva me dijo que no y nos regresamos a la escuela. En el camino le platiqué lo que había leído y nos fuimos directito a la dirección.

Ahí la directora le mandó llamar al grupito de mis amigas y bien cobardonas, cuando se les preguntó, dijeron que querían acompañarme a la casa porque como ya andaba yo solita, les daba miedo que me fueran a robar. Mentirosas! jamás aceptaron que me querían asustar, siempre dijeron que eran mis amigas y querían cuidarme.

Tere no decía nada, era la única que agachaba la cabeza en ese momento.

Luego de ese día volvieron a hablarme, de repente me sacaban el tema para burlarse de mí, por haber malinterpretado las cosas. Aarón se regresó a medio año a su ciudad y ya no volví a saber de él.

Ese período de mi vida nunca se me olvidó. La verdad siempre tuve miedo de que me dieran una golpiza y me di cuenta lo cobarde que soy para enfrentar las cosas sola. Siempre quise saber porqué me querían esperar a la salida, qué querían hacerme en verdad.

Cuando pasé a secundaria podía visitar a Tere, ella vivía frente a la escuela, pero como ella iba a los bachilleres, jamás pudimos vernos.

Fue hasta el 2003, que regresé a Chihuahua y me animé a visitarla. Apesar del cambio de la ciudad y de lo lejos que estaba su casa, pude llegar a pie. Me sabía de memoria la esquina donde estaba ubicada.

Toqué con mucho miedo. En serio que me imaginaba que todavía guardaba rencor hacía mí, que aquella tarde que fui de chismosa con mi mamá, nunca la había olvidado y no tenía ni ganas de verme. Un niño abrió y cuando le pregunté por Tere, grito: mamá! te buscan.

Luego vino Tere y nos dimos un abrazo tan fuerte que parecía que nos quebraríamos los huesos. Platicamos, recordamos cosas, vimos fotos, lloramos por la perdida de nuestros padres.

Y al final le pregunté:

-No tengo idea de qué hablas, tal vez lo soñaste.

Tere no se acordaba de esa anécdota, ni de que nos hubiéramos enojado. Para ella siempre fuimos amigas y siempre estuvimos muy unidas. Me contó que Luz nunca le cayó bien, que en el fondo le daba coraje que fuera tan peleonera por todo y que, si ella hubiera sabido que Luz quería hacerme daño, me hubiera defendido sin pensarlo.

Hasta la fecha somos amigas, a la distancia, pero amigas. Quedé en regresar al siguiente año pero las cosas me llevaron por otros rumbos. No cabe duda que cuando estamos niños vemos todo tan grande y aveces esas cosas se nos quedan, pero todo queda atrás. Le agradezco un montón a Tere por su amistad, por sus enseñanzas cuando fui niña y por seguir queriendo tenerme como amiga.

1 comentario:

Aron Quezada dijo...

Es incredible como Te encontre bueno mejor dicho mi hijo Te encontro jeje, aqui Tengo
Cosas que agregar a esta historia , avisame yo tambien Te recuerdo mucho, aaronjr001@hotmail.com