miércoles, 29 de junio de 2011

Anillo de compromiso

Dicen los terapeutas que mi temor a casarme es por el tipo de matrimonio que he visto en el entorno en el que vivo, que a la primera de cambios se divorcia o por los hombres manipuladores y machistas que conocí en el pasado.

Puede ser.

Lo que sí sé es que desde que era adolescente y me enteraba de alguna compañera que se casaba me daba una tristeza enorme por ella. Pensaba que la vida se le había acabado. Sentía que sus metas de ser alguien en la vida se terminaban y ahora solamente le quedaba ser mamá y aburrirse del amor de su vida en unos años.

Cuando decidí vivir con el tipo chilango que se cruzó en mi camino intenté darle una oportunidad a convivir con una pareja, a compartir mi espacio y me resultó lo que tanto temía y mi miedo al matrimonio creció. Por más que me digan que no todo es igual he preferido estar sola por un tiempo y aunque tengo pareja, que cada uno viva en su casa, ya si en unos años se esfuman mis miedos, veremos.

En 2004 apareció un chico que de la nada me dijo que yo le había gustado, nos conocimos en un oxxo y me dio su tarjeta para que le llamara. Pasó un mes y me animé a llamarle un domingo que estaba aburrida y me invitó a salir.

Cuando lo volví a ver no me movió para nada el tapete, pero su plática era muy buena así que no pasé una mala noche. Así duramos un mes saliendo hasta que me pidió fuera su novia, yo le pedí tiempo. Eso fue como en octubre.

No había día que no me pidiera que fuéramos novios. Me llevaba a cenar, al cine y quería que hasta los domingos estuviéramos juntos, cosa que yo odiaba. Era un chico que lloraba por todo, muy romántico y eso me chocaba.

Siempre hacía planes. Un día me llevó a buscar una casa porque se iba a cambiar y cuando llegamos a ver una me dijo que si me gustaba esa sería donde viviríamos cuando nos casáramos ¡gulp!

Me pintaba una vida hermosa, llena de viajes, una casa hermosa, dinero... pero nada me animaba. Luego para rematar me insistía en que se moría por hijos y quería convencerme para tener uno, yo estaba decidida a no tener y discutíamos mucho por eso.

No sé si por quitármelo de encima o por cansancio decidí darle el sí. Pensé en ser su novia y se lo diría el día de mi cumpleaños.

Ese día, el 7 de diciembre 2004, fue por mi a mi chamba y me tapó los ojos con un paliacate. Yo me imaginé (sinceramente) que me llevaría a un motel o a un "chipanddale". Cuando llegamos escuché voces y me imaginé que haríamos un trío o algo así y me empecé a asustar.

Cuando me bajé del coche y me destapó los ojos a mi lado estaba mi hermano Arturo y su pareja y todos gritaron el famoso felicidades. Resulta que mi hermana, mi cuñada y él se había puesto de acuerdo para hacernos una fiesta sorpresa en un restaurante de comida japonesa. Ahí estuvieron los más allegados y hasta mi sobrinita adorada.

Todo iba bien, con más ganas tenía en mente darle el sí hasta que pasaron 2 cosas que me hicieron odiarlo. Primero, cuando cargué a mi sobrina me pidió que la bajara, que ya pronto tendría tiempo de cargar los propios, me cayó tan mal que ya no lo pelé en toda la noche, hacía lo posible por alejarme.

Segundo. Frente a todos me dio un regalo que era una cajita, por más que me hacía tonta para no abrirlo, él lo hizo. Era un anillo con un diamante, lo sacó y me lo puso en el dedo anular. Unas amigas que estaban gritando emocionadas me dijeron que me estaba pidiendo matrimonio y yo me hacía mensa, me quité el anillo y lo puse en el dedo índice. Él insistía que ahí no iba y mejor me lo quité.

Cuando nos fuimos de ahí nos dijeron que le seguirían en casa de mi hermano para una pachanga pero yo le pedí me llevará a la casa. Ahí le dije que jamás me volviera a buscar, que me había decepcionado que me quisiera comprometer a aceptarlo para casarme al dármelo delante de todos. Lloró muchísimo pero no había vuelta de hoja. Cuando alguien me decepciona es difícil que yo lo perdone.

No pasaron ni 20 días y él ya estaba presentándome a una novia con la que se casaría, al mes ya estaban encargando bebé.

Cuando me enteré toda la culpa que sentía por haberlo visto llorar desapareció, ahí me di cuenta que él solo buscaba una mujer que se saliera de trabajar para hacerle de comer, tenerle limpia su ropa y le diera un bebé.

Hace 2 meses me lo encontré y me vio con mi niña en brazos. Se acercó y me preguntó si era mía, cuando le contesté me dijo que se sentía dolido porque él realmente quería tener hijos conmigo y que le mintiera fue una gran ofensa que no podría perdarme nunca. Obvio me valió gorro pero le dije que hasta que la decisión de tener hijos nada más me corresponde a mí y que me operé para que nada más fuera una. Al menos me dijo que era una niña hermosa pero se retiro enojado.


Por cierto, ya pasaron muchos años y sigo con el anillo de compromiso, ¿debo regresárselo, regalarlo o empeñarlo?

6 comentarios:

Kanuto dijo...

Pues hubiera sido bueno regresarlo, pero pues como ya paso tiempo no creo que tenga caso, así que empeñarlo sería buena idea jeje.

Saludos!!!

la MaLquEridA dijo...

Si así eres feliz qué caso tiene buscarle tres pies al gato digo yo, en cuanto al anillo, quédatelo y te sacara un día de apuros porque no te dolerá empeñarlo o venderlo je.


saludos.

NaTali dijo...

Yo tambien tengo un anillo¡ pero con una historia diferente, lo tengo guardado en un lugar dificl de abrir donde no lo veo a cada rato, y se que algun dia (ojala que no) si lo necesito no dudare en venderlo o en empeñarlo.

No se lo regreses! vaaa!

Saludos

NTQVCA dijo...

¡No se regresan!
(Yo tengo dos), conservalo como parte de las joyas de la corona.

PHERRO dijo...

Yo por eso le dí un anillo barato jajajaja.
Si eres feliz viviendo de esa manera, continua hasta que necesites otro estilo de vida, lo importante es que seas feliz.
Un abrazo Carnalita, cuídate, luego nos leemos.

Kózmica dijo...

Kanuto:
Lo que pasa es que le perdí la pista hasta que me lo encontré y me dijo que ese anillo le pertenece jaja y me dio coraje y le dije que ya no lo tenía pero luego me dio cosa, se veía necesitado de lana.

Malque:
Sí, creo que a mis casi 40 años no voy a cambiar jaja. Sabes? mi sobrina es la primerita que me dijo que ella lo llevaba a empeñar jaja.

Natali:
Todos los objetos tienen historia, nomás es cuestión de rascarle y salen hasta novelas. Algún día lo empeñaré.

NTQVCA:
Me encantó lo que dijiste, "joyas de la corona" :) y así serán.

Carnalito:
Sí, precisamente ayer me dijeron que ya deberíamos estar definiendo nuestra situación más que nada porque él desea ver más a la niña pero si vieras que rico es llegar a casa y ponerle atención a mi nena totalmente?, si tuviera marido tendría que hacer de cenar, compartir mi tiempo con los dos...no, mejor así por el momento, tal vez a los 60 años si quiera ya no estar sola :P

Saludos!!